
El viernes 20 de mayo, la Coordinadora Nacional de Trabajadoras y Trabajadores NO+AFP participó en las Consultas Técnicas, generadas por el Ministerio del Trabajo en el marco de los Diálogos Sociales para la Reforma del Sistema Previsional. Cómo bien lo dice su nombre, está instancia está abierta a los aportes técnicos en torno al sistema previsional que Chile necesita, en tal sentido, para nuestra Coordinadora era menester presentar nuestra propuesta previsional a la administración actual, hecho que fue realizado en conjunto con los profesionales de Fundacion Sol, quienes desde siempre han brindado apoyo técnico a nuestra organización.
Los aspectos políticos fueron expuestos pos nuestra vocera nacional, Sandra Marin Cheuquelaf, mientras que Francisca Barriga y Marco Kremerman, de Sol, profundizaron en las proyecciones técnicas, dando cuenta de lo acabada y actualizada que sigue estando nuestra propuesta, reforzada además, por los cálculos actuariales que la sustentan.
Estuvieron presentes por parte del Ministerio del Trabajo, cartera gubernamental que impulsa este proceso, Christian Larraín, subsecretario de Previsión Social y los economistas asesores Andras Uthoff y Gonzalo Cid.
De parte de la Coordinadora, junto a Sandra Marin, también estuvieron presentes Mario Villanueva y Ana Muga, del ejecutivo de la Coordinadora No+AFP.
#NOmasAFP
A continuación, dejamos aquí la presentación política que se realizó en esa ocasión:
PRESENTACION CONSULTA TECNICA SUBSECRETARIA DEL TRABAJO
SISTEMA DE PENSIONES
Agradecemos esta invitación para exponer nuestra propuesta de Seguridad Social por la que venimos luchando por más de una década.
En primer lugar, haremos una introducción referida a los fundamentos y principios de nuestra propuesta, para luego, entregar los aspectos técnicos de la misma que estarán a cargo de los economistas presentes, miembros de Fundación Sol con quienes construimos nuestra propuesta previsional, la que hicimos pública en noviembre de 2016 y se ha venido actualizando periódicamente.
No conocemos en el marco de este debate previsional, que ya lleva más de seis años, una propuesta que actuarialmente haya sido sometida a un proceso exhaustivo de revisión que la sustente en el largo plazo, entendido éste como un periodo al menos de 35 a 40 años. La propuesta que presentamos hoy, tomó dos años de investigación, validación, contrastación y ha sido expuesta en diferentes instancias públicas y privadas, en especial, ante las diferentes comisiones del Congreso y ante el Ministerio del Trabajo de distintas administraciones, sin que a la fecha -salvo consideraciones sin sustento-, se hayan presentado críticas fundadas, más allá del repetido argumento del cambio demográfico, factor que impactará a los diversos sistemas previsionales.
Dicho lo anterior, esperamos que esta reforma previsional, que tanto los gobiernos de la presidenta Bachelet como el presidente Piñera fueron incapaces de llevar adelante, bajo esta administración logre efectivamente ver la luz, más aún cuando en ella están cifradas muchas ilusiones, en especial cuando el presidente Boric, una y otra vez, comprometió su voluntad de acabar con las AFP y manifestó en varias ocasiones, de las cuales tenemos registro, su respaldo a la propuesta de nuestra Coordinadora, calificándola como absolutamente justa, necesaria y, sobre todo, sustentable financieramente en el largo plazo.
Es importante también destacar que nuestra propuesta está en total concordancia con los principios contemplados en el articulado sobre Seguridad Social aprobado recientemente en la Convención Constitucional, así como con las recomendaciones de la OIT para desprivatizar los sistemas de capitalización individual ante su evidente fracaso como sistemas previsionales.
En efecto, nuestra propuesta es un sistema público solidario de pensiones bajo el esquema de reparto con fondo de reservas técnicas. Es una propuesta que en su modelaje actuarial considera las tasas de envejecimiento que impactarán en el mercado laboral chileno y por ende, a cualquier sistema previsional, se hace cargo de ello y en la presentación de nuestros amigos economistas de Fundación Sol, se explicará con detalles esta consideración. Reconoce el aporte sustantivo que a la sociedad hace la mujer, tanto la trabajadora remunerada como aquella que no recibe remuneración asignándole un reconocimiento en años para los efectos de calcular el monto de su pensión. Establece una pensión mínima universal igual al salario mínimo que, en nuestra propuesta se alcanzaría gradualmente en un plazo de cinco años y, a partir de allí, reconoce a cada trabajador y trabajadora el aporte que efectúe al sistema, reconociéndole los años de cotización que se traducen en una tasa de reemplazo que crece en la medida que más aporta, constituyendo al mismo tiempo, un incentivo para que las personas coticen a un sistema solidario que establece beneficios definidos. Asimismo, nuestra propuesta establece pensiones mínimas garantizadas y máximas garantizadas de forma tal reconocer la deuda que la sociedad tiene con los trabajadores de menores ingresos, por tanto, cumple también con un criterio redistributivo, principio que muchas veces está ausente del debate previsional.
En Chile ha operado desde 1981 un sistema de “contribuciones definidas” o de capitalización Individual que significa que cada persona cotiza mensualmente un 10% de su salario y obtiene como pensión lo que ahorra durante su vida activa, más la rentabilidad alcanzada por la inversión que las AFP hacen de los fondos de pensiones. Diversos analistas de medios serios, desprovistos del dogma monetarista han señalado que en el marco de la crisis económica y sanitaria que vive la humanidad, resulta razonable esperar rendimientos del capital muy cercanos a cero en el próximo período. Ello, como han reiterado la propia Superintendencia de Pensiones y varios ex ministros de Hacienda, implica que un punto menos de rentabilidad en 30 años puede tener un impacto en cerca del 25% en el monto de la pensión. Si tenemos en cuenta que la rentabilidad promedio en estos 41 años es alrededor del 7,8% y los pronósticos auguran en el mejor de los casos tasas que fluctúan alrededor del 3%, estamos corroborando que para mantener el actual nivel precario de pensiones se requeriría una contribución el doble de la actual, es decir aumentar a casi un 20% las contribuciones, cuestión absurda si ese aumento mantendrá el nivel miserable que paga el sistema.
Por el contrario, en un sistema de reparto, elevar gradualmente las contribuciones como lo plantea nuestra propuesta permite mejorar sustantivamente el monto de las pensiones sin grabar los costos salariales de inmediato y sin alterar bruscamente los gastos fiscales, pues como se verá en nuestra propuesta, tanto los empleadores como el Estado contribuirán en su condición de empleadores al nuevo sistema; pero, el Estado, además deberá aportar al Fondo de Reservas gradualmente.
En cambio, el sistema de AFP, que se traduce en “rascarse con sus propias uñas” ha permanecido invariablemente por 41 años y ha fracasado rotundamente, a pesar de las transformaciones que se han efectuado para salvarlo del derrumbe. El pilar solidario, fue y ha sido una salvación del sistema privado, toda vez que con recursos públicos se pagan más del 65% de las actuales pensiones en el país. Por ello, es perverso insistir en seguir manteniéndolo.
En esta situación de crisis, con ahorro insuficiente, la mejor solución es la de un sistema de “beneficios definidos” o “prestaciones definidas”. Vale decir solidaridad entre generaciones e intra-generaciones. Pues, sin la ayuda de los activos es imposible allegar recursos para mejorar las pensiones en curso y las que van a otorgarse en los años inmediatamente siguientes.
En Europa y en el resto del mundo cuando se extendió la Seguridad Social y se quiso dar amparo inmediato a las generaciones de tercera edad o de edades intermedias, se desechó por su ineficacia los sistemas de “capitalización individual” y se recurrió al “reparto solidario”. El reparto supone una modalidad de “prestaciones definidas” en que no es solo el ahorro de cada cual el que determina el monto de las prestaciones finales, sino que, los años de trabajo reales, de forma que él o la trabajadora, conoce a priori el porcentaje de pensión que obtendrá en relación con el sueldo que obtenía en la vida activa, es decir otorga certezas.
En cambio, en la “capitalización individual” lo que prima es la incerteza, por cuanto hay un sinnúmero de elementos aleatorios que impiden al trabajador saber cuál será su tasa de reemplazo, entre estos elementos, el más fácil de comprender aparte de las lagunas derivadas del desempleo o de la informalidad, es la especulación financiera.
En conclusión, si se quiere tener un sistema de Seguridad Social no se puede reincidir en la pésima idea de mantener la capitalización individual fracasada si no que, es indispensable ir a un sistema de prestaciones definidas que se financie con solidaridad.
La solidaridad es y ha sido la base de la Seguridad Social y es lo que permite prestaciones definidas y suficientes para una vida digna.
Dejamos a vuestra disposición la “Propuesta de Pensiones que Chile Necesita” de la Coordinadora Nacional de Trabajadores y Trabajadores NO+AFP, actualizada al año 2001, todos sus fundamentos están plenamente vigentes, solo requiere actualización de algunos datos y de la Tabla Pago de Pensiones, debido a cambios posteriores ocurridos en el ámbito económico. De igual modo adjuntamos el documento: “Modelamiento Actuarial de la Propuesta de la Coordinadora NO+AFP”, elaborado por la Fundación Sol.
Muchas Gracias.





