Discurso Central Marcha NO+AFP en Santiago.

Estimados compañeros y compañeras, amigos y amigas:

Nos encontramos reunidos desde Arica a Magallanes, luego de que hace poco más de un año, el 24 de julio de 2016, saliéramos masivamente a las calles a gritar por todo Chile NO+AFP.

Desde ese día hasta hoy, diversos acontecimientos se han sucedido. Hemos logrado constituir a lo largo de nuestro territorio una organización transversal que no ha cesado de luchar por Seguridad Social. Hemos levantado una propuesta concreta de previsión social, que permite mejorar, ahora, las pensiones a más de un millón ochocientos mil compatriotas.

Hemos podido constatar en este periodo que muchas de nuestras campañas han generado impacto. Nuestra campaña de abandonar las AFP que se coludieron, poco a poco muestra sus efectos. Provida ha perdido más de 64.000 cotizantes y Cuprum más de 20 mil. Esta migración ha impactado considerablemente los resultados reduciendo sus ingresos en más de US$ 11 millones. De igual forma los traspasos de fondos, luego de nuestros llamados, mantienen un promedio mensual de más de 52 mil personas que se cambian de fondos, generando múltiples complicaciones administrativas y financieras a las AFP, siendo el FONDO A el que más resiente estos cambios. Estas campañas, impactan en toda la industria parasitaria, en especial la de los “Fondos de Inversión”, que ven disminuir sus ingresos al refugiarnos en el FONDO E.

Durante todo este periodo,  la agenda noticiosa no ha podido escapar a la demanda que hemos instalado. Las campañas multimillonarias efectuadas por las AFP con parte de nuestros ahorros,  son la mejor expresión de que nuestro movimiento les preocupa y que si continuamos adelante, intensificando nuestra estrategia,  más temprano que tarde, los resultados demoledores de la mayoría de los trabajadores se harán sentir.

Ha quedado claro que nada podemos esperar de las actuales autoridades. La Alianza que han montado para atacar los sistemas de reparto, sin ningún fundamento, son reacciones desesperadas, asimismo, los ataques para desacreditarnos no son menores. Televisión Nacional, y la mayoría de la prensa manipulan la información para confundir y engañar, y de paso resguardar los intereses de las  AFP, importando poco el drama que viven millones de chilenos. Toda esta institucionalidad hoy cuestionada, siente, perciben que avanzamos.

Pero eso no es suficiente. No podemos  contentarnos con haber despertado a todo un pueblo tras esta demanda. Los grandes empresarios, la mayoría de los actuales congresistas, los consejeros del Banco Central y  el gobierno cierran filas para defender el sistema de capitalización individual. Se refugian en monsergas como la del ahorro interno. Que acabar con las AFP, sería poner fin a la estabilidad económica del país. ¡Terror! Es lo que acostumbran a hacer cuando se pide un poco de justicia. Efectivamente, lo que queremos es avanzar hacia una nueva institucionalidad, radicalmente distinta a la actual. Queremos que la gigantesca masa monetaria, expresión de los 36 años de ahorro previsional de los trabajadores cambie esencialmente el destino de sus inversiones. Lo hemos dicho, la Seguridad Social y nuestra propuesta así lo plantean, queremos cambiar estructuralmente la matriz productiva del país. Pasar de ser un país extractivista, monoproductor, a ser un país que incorpora valor a su producción y mejora sustancialmente el ingreso de quienes hacen posible la riqueza.

No queremos seguir financiando con nuestros dineros, este desarrollo que destruye nuestro ecosistema.

Esta estrategia, de restituir la Seguridad Social, supone confrontar a quienes se han beneficiado de nuestro ahorro. Implica acabar con los privilegios de las minorías para centrar nuestro desarrollo con sentido humano, respetuoso del ecosistema y de los derechos laborales. Así de simple. Sabemos que resistirán con todo, y de hecho lo están haciendo. El discurso descarado de quienes se autocalifican de “socialistas” como el Presidente del Banco Central y el papel tragicómico de algunos congresistas, muestra que nuestra pelea es contra la mayoría de los que hoy sustentan el poder.

De allí que la política de intensificar la amplitud de nuestro movimiento, enfatizando la unidad tras este objetivo, resulte crucial hoy en día. Debemos avanzar en aliarnos con otros actores para potenciar nuestra demanda;  los estudiantes con sus organizaciones están apoyándonos, así como diversas agrupaciones de pobladores. Ello, forma parte de nuestra estrategia de sumar mayores adhesiones.

En estos días, se ha evidenciado la crisis que por las alturas sufren las instituciones del Estado. El gobierno es el más frágil en esta pelea. Debe intentar conciliar el interés de la clase empresarial  con la demanda social, cuestión que para el caso de nuestra batalla resulta imposible, pues una característica fundamental de nuestro movimiento es que guardamos plena autonomía de los gobiernos de turno y, tenemos una propuesta concreta que choca con el interés de mantener el mercado de capitales para los grandes grupos económicos.

La salida de Valdés y del equipo económico, es fruto de las tensiones en el seno de quien dirige el Estado. Nuestro movimiento ha contribuido a acelerar esa crisis, puesto que la demanda agudiza las contradicciones en el propio seno del gobierno y evidencia las fracturas que cada vez serán más frecuentes.

Hoy, debemos mantener nuestra unidad e independencia. Llevar adelante el plebiscito los días 29 y 30 de septiembre y 1 de octubre ha ido confirmando que esta estrategia, era y es absolutamente correcta. Estamos logrando mantener en alto al movimiento, pero, al mismo tiempo estamos generando el espacio para el debate, para politizar nuestra sociedad. Como dijimos al inicio del lanzamiento de esta tarea, el plebiscito nos obliga y nos permite dialogar con las personas; nos obliga a tener que generar mayor conocimiento para explicar lo que queremos y también para perspectivar cuáles serán los pasos futuros en la estrategia de restituir la Seguridad Social para los chilenos y chilenas.

El Plebiscito es un acto que presiona y tensiona. Presiona a la institucionalidad pues lo hacemos por fuera de ella. Movilizando a cientos de miles, lo que de por sí, es ya, un acto de movilización. Sin recursos financieros del Estado, y garantizado por organizaciones sociales genuinas. Presiona, porque obliga a tener que definirse a quienes aspiran a ocupar un cargo en el congreso; un periodo electoral facilita nuestro desempeño, pues, es justamente en estos periodos cuando las ilusiones democráticas adquieren un poco más de sentido en las personas; y aunque, un porcentaje cada vez mayor no vota, porque no cree, no es menos cierto que en este acto como reza nuestra consigna, “aquí tu voto importa” si tendrá sentido hacerlo.

El Plebiscito tensiona, pues dependiendo de la masividad que logremos alcanzar, la legitimidad de nuestro accionar a partir de ese acto tendrá tanta potencialidad, que estaremos en condiciones de pasar a formas mayores de lucha por restituir derechos. No podrán desconocernos, y mucho menos persistir en su idea de mantener a las AFP si no es sobre la base de pasar derechamente por sobre los deseos e intereses de la mayoría, en cuyo caso, dependerá de la fuerza que tengamos para avanzar y acabar con las AFP.

Ese es el desafío para lo que queda del año. Mayor organización y mayor movilización. Nada será logrado por las actuales autoridades e instituciones. A no dejarnos engañar. La única forma de acabar con este  sistema corrupto, está en nuestras propias manos. Intensificando las campañas para abandonar  Provida y Cuprum; refugiándonos en el FONDO E. y garantizando que la movilización que logremos desplegar para mover a millones en el plebiscito, serán la confirmación de que estamos en condiciones de dar nuevos saltos

A seguir entonces en la lucha para acabar con las AFP

3 de septiembre de 2017

 

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